10 de mayo de 2009

Mi madre, la madre de un travesti

¿Qué haría yo sin mi mamá? Pensé que le había dado el golpe de su vida cuando descubrió mi homosexualidad por culpa de un maricón que prefirió tirarme dedo para salvarse del escarnio. Me gritó mucho pero no me negó, ni me recriminó (mucho). Pasados algunos meses todo volvió a la normalidad pues le hube convencido que lo mío no iba a significar echar a perder mi vida pues iba a seguir una profesión y hacerme de una carrera.

Pensé que se me había quitado un peso de encima pero no fue así pues yo sol@ me metí en líos. Ya saben como es un@ cuando comienza. Afortunadamente he tenido mucha suerte y no sufrí cosas peores. Pero en ese transcurso por las ansias de diversión fui bajando la guardia llegando a involucrarme en muchas cosas. Apenas podía ocultarlo en mi casa, pero me las ingeniaba para salir vestida con algún "amigo" sin que mi mamá (y los vecinos) se dieran cuenta.

Una noche de esas me descubrió. Desde lo alto de las escaleras me vió como salía "solapa" hecha toda una lady. Apenas gritó mi nombre quedamos amb@s mirándonos estupefact@s por algunos interminables segundos. Después vinieron las preguntas de rigor ("¿qué haces vestido de mujer?", "¿qué has estado haciendo?", etc) y se inició la discusión. Le tuve que confesar a mi madre que me travestía desde hace unos años y que salía así con ciertos amigos.

Sin embargo esta segunda revelación no fue tan "traumática" como la primera. Discutimos pero descubriendo esa noche que mi mamá siempre "sospechó" de lo que finalmente terminó enterándose, tanto mi homosexualidad como mi travestismo. Naturalmente se sintió decepcionada (así me lo hizo saber) pero sin llegar a creer en ningún momento que había caído en lo más bajo. La bastó con que le asegurara que jamás me dediqué ni que me dedicaría al puterío

Pero nunca le llegué a contar sobre los problemas y sufrimientos que tuve que experimentar en el camino y de lo cerca que estuve de vender o regalar mi cuerpo. Yo creo que igual lo sospechaba. Muchas veces me vió con los animos por los suelos, con algunos moretones en la piel o como mandaba a la basura algunas prendas estropeadas o rotas.

Una vez me vió regresar a casa con los pies descalzos y con algunos rasguños en las piernas: no me hizo una sola pregunta. Había perdido mis zapatillas por zafarme de un tipejo. No era la primera (ni la última) vez que me sucedía eso pero de alguna forma ella lo sabía y yo lo sentía así. Al parecer el conflicto entre sus temores y la seguridad que tenía en mí se resolvía con el silencio. Si alguna certeza yo le daba es que yo era de aprender lecciones aunque me tomara tiempo.

Efectivamente deje todas esas cosas atrás. No más juergas, alborotos, ni encuentros con desconocidos. Actualmente converso con mi mamá una que otra aventurilla inocente como un paseo con mis amigos o alguna historia de ambiente como para recordarle que en los noticieros y periodicos o no se dice toda la verdad o hablan puras pavadas.

¿Qué hubiera sido si jamás me hubiera descubierto? Tarde o temprano lo haría pero creo que de haber pasado más tiempo yo no habría tenido ningún interés en cambiar. Seguramente no me hubiera interesado en estudiar ni en cuidarme más. Quizá no estaría aquí contando estas cosas.

Gracias por la vida, MAMÁ!

3 comentarios:

  1. Anónimo6:06 p.m.

    Siempre será difícil para una madre enfrarse a realidades como esta, pero afortunadamente la tuya está provista de una fuerza ejemplar y un amor inmenso. Y es cierto... ¿Qué haríamos sin nuestras madres? Ellas siempren serán el mejor refugio y el asidero para no hundirnos ni perdernos en el camino. Muchas felicidades Cinder, para ti y para tu mami.
    Umbriel
    http://cronicasdeurano.blogspot.com

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  2. woo....que bueno k tu madre estuvo en tus momentos....ahi siempre.....eso cuenta un huevooo....hay mucha k al toke t dice alamos.....pero ella se preocupa por ti....

    saludicos

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  3. Anónimo8:32 p.m.

    Voy a llorar

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