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6 de setiembre de 2009

VANNY


La conocí en uno de los chats del Yahoo. Al principio era Joel, un patín medio poronguito, de unos treintaitantos años que me contó de su curiosidad por las travestis pero que no había podido conocer una personalmente. Pensé que se trataba de un "admirador" más, de esos que buscan levantarse travas. Inclusó cuando me confesó que deseaba ser travesti lo tomé con escepticismo porque esa intención también suele prestarse a la estratagema.

La cosa es que me convenció después de semanas de chateo. Nos conocimos personalmente en un chifa y quedamos encontrarnos en un telo de lince una tarde de día de semana. Ese día en el cuarto me enseñó la poca ropita que tenía y las pantimedias que acababa de comprar en el mercado con el cuento del mandado. Le preste unas zapatillas, blusa y peluca, y ¡presto! Con algo de improvisamiento (no llevamos maquillaje) Vanny por fin veía luz del mundo.

Aunque el cambio de apariencia estaba lejos de ser perfecto, Vanny experimento la emoción de ser otra persona. A partir de ahí nos encontrabamos con cierta regularidad de tal manera que fui testigo de su evolución. La primera noche que la pasamos en un telo (hasta entonces nos veíamos solamente en las tardes) no pudimos evitar darle rienda suelta a nuestro 'vicio' común: el fetichismo. Vanny me pidió dejarme masajear los pies y yo aproveché para hacer lo mismo con sus deliciosas piernas. Entonces se convirtió en costumbre vernos para vestirnos y disfrutar juegos fetichistas. Pero todavía tenía una cosa más por confesarme: era casado y se suponía que lo del travestismo iba a ser algo pasajero.

Entonces pensé que organizándose un poquito y manejando la situación con su mujer podía darse más tiempito para salir y ser ella misma. Hasta ahí todo bien pues llegamos a ir unas cuantas noches a la disco acompañadas de unos amigos. Sin embargo una noche de verano que yo no podía salir, ella decidió ir por su cuenta a la discoteca Valetodo con otra trava que había conocido en el chat. Pero ésta la convenció para ir otra discoteca, una del centro Lima. Vanny accedió pero no contó con que su acompañante desaparecería a los pocos minutos de haber llegado ambas al lugar. Desconcertada decidió irse. Apenas salió, de puro nervios, se subió sin preguntar a uno de los taxis que esperaban afuera.

Ni bien arracaron el taxista le buscó conversa sobre el ambiente y al cabo de unos minutos se dió la patería. Vanny se sintió segura con tan amena compañía. Confiada decidió subir las pies al asiento para acomodarse las zapatillas. El chofer, ni corto ni perezoso, aprovechó una parada de tránsito para coger uno de ellos. Vanny reaccionó tratando de zafarse pero con apenas esfuerzo: sintió inmediatamente que le gustaba eso.

El tipo adivinó en ese instante que había encontrado su debilidad. Rápidamente le sugirió "adorarla y acariarla" en un estacionamiento cercano. Vanny acepto y en pocos minutos se vió en la oscuridad con un desconocido que se le estaba subiendo encima. No era lo que buscaba pero la excitación del acariciamiento de sus piernas la estaba dejando sin voluntad. Pensó que, ya que no podía (quería) evitarlo, podría disfrutarlo y así fue. El taxista le hizo el amor, penetrándola.

Para Vanny fue la primera vez que experimentó de pasiva y le gustó. No solamente había perdido las zapatillas esa noche, sino su virginidad. Si vistiéndose de mujer su vida había experimentado un cambio importante, la noche de sexo que tuvo terminó por transformarla totalmente.

A partir de ahi me buscó menos pues se hubo hecho de otros compañeros. Yo me molesté un poco con ella pues parecía que no me necesitaba más.

Al cabo de unos meses volvió a buscarme prácticamente con desesperación. Su esposa le estaba haciendo muchos líos por sus constantes 'desapariciones'. Ahí me enteré que tenía una hijita de casi ¡3 años! (apenas teníamos algo más de 1 de conocernos). Como era de esperarse la situación en su hogar estaba dificil y pensó que yo podía echarle una mano conociendo a su esposa como si yo fuera un compañero de trabajo suyo. O sea iba a pasar como el amigo gay de la empresa que iba a venirle con unos cuantos chismes a la esposa. Chismes consistentes en noches de conversa, timba, cerveza entre amigos. Nada que ver con otras mujeres, que era lo que 'naturalmente' sospechaba la señora.

Cuando la conocí en su casa haciendo la finta de ir a dejar unos catálogos note inmediatamente que la mujer era homofóbica convicta y confesa. De entrada me puso su cara de poto y yo tuve que corresponderle manifestándole una incomodidad tal que la señora pareció creerse que su fiel marido no podría tener relación alguna con un gay. La segunda (arreglada) vez que fui otra vez a la casa aproveché para vacunarla de toda sospecha con un comentario preciso: "si su esposo se dejara de timbear, tendria mas tiempo para la chamba". Un marido timbero (en una empresa de distribución de insumos) es mas manejable y aceptable para una mujer que uno mujeriego... o maricón.

Sin embargo Joel no aprovechó la aparente victoria. Debió bajarle el ritmo a Vanny mientras replanteaba su estrategia. Las veces que conversabamos iba de frente al tema de los encuentros, de sus experiencias como mujer. Me contaba de sus nuevas adquisicones en cuanto a ropa, calzado y accesorios. Con las justas me contaba de su familia y empezó a sentirse seguro de que no lo descubrirían. Por ejemplo se ufanaba que escondía su ropa en su cuarto y que sus tacones eran mas sexys que los de su mujer. Prácticamente estaba cavando su propia tumba.

El día no tardó en llegar. La noche anterior dejó su maletín de trabajo sobre el sofá de la sala y se fue dormir. Al amanecer del día siguiente su esposa lo encontró y por lo abultado pensó que había dejado dentro una casaca o una chompa arrugándose. Al abrirlo se encontró con una bolsa donde estaban una blusa, mallas, short y un par de zapatillas de tacón.

Sorprendido por el escándalo Joel primero pensó en decir que se trataba de la ropa de una amante. Pero en el aturdimiento terminó confesando que era SU ropa. Pensando que su esposa tomaría mejor su travestismo de closet que una supuesta infidelidad, sacó del ropero una peluca y un par de zapatillas que escondía al fondo de un cajón. Con esto terminó de enterrarse.

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Joel actualmente trabaja fuera de Lima y quiere olvidarlo todo excepto que tiene una hija a la cual solo puede ver 1 vez al mes. Podría luchar por su derecho a unas visitas mas prolongadas pero su ex-esposa prácticamente lo tiene amenazado con contarle a la hija toda "la verdad" antes que el pueda entenderse con ella. Las pocas veces que nos encontramos en el chat no deja de recordar a Vanny y sus aventuras. Se muere porque nos volvamos a encontrar, tener juegos fetichistas, salir a la calle, escuchar halagos y todo lo demás. Pero también se muere por recuperar su hija o algo de la buena relación que tenía con su ex.

Ciertamente se equivocó, pero no por haber dado nacimiento a Vanny. "¿Por qué las mujeres son así?" se pregunta. Yo no sé. Pero creo que de haber sido yo la esposa de un enclosetado hubiera reaccionado igual. "¿Alguna vez intentaste contarle lo de Vanny?" "Una vez que hablamos de las travestis y ella se molestó"... El silencio suele costar muy caro.

La cerrazón total no existe, creo yo. Nos cuesta confesar algo porque creemos también que es malo. Yo no se si el travestismo sea enfermedad o no. No me importa. La cosa es saber convivir y apreciar lo valioso así este parezca estar envuelto en mierda. Joel no desapareció cada vez que Vanny se ponia sus vestidos y tacones. Igualmente donde sea que haya estado Joel, con su esposa, su hija o su familia, tambien estuvo Vanny riendose, compartiendo... y amando.

29 de abril de 2009

EN LA MIRA

Asesinato de estilista gayEs prácticamente de sentido común que los ambientes GLBT en todas partes del mundo sean poco seguros y hasta peligrosos (una idea aproximada la pueden tener aquí y aquí). El crimen del estilista portorriqueño Roberto Izquierdo no solo nos recuerda que muchas lacras merodean a la gentita sino que esa misma gentita baja la guardia cegada por sus propios deseos de diversión o placer que se han convertido en necesidad para ellos. Tal es así que hasta los propios delincuentes son traicionados por sus impulsos: los autores del asesinato no fueron cogidos en fuga sino divirtiéndose en discotecas de ambiente.

Desgraciadamente para entender esta cuestión de la inseguridad a veces es necesario experimentarla. Yo no estaría hablando de esto si no fuera porque también pasé muy malos ratos por buscar diversión o satisfacción. No sé si será ley pero en particular las travas tarde o temprano nos descuidamos cuando cruzamos el umbral del closet. Ya sea por ansiedad o euforia muchas de nosotras caemos en aquello de lo cual creemos poder sustraernos. Como dicen por ahí: una vez que se prueba el dulce...

Pero aún en la tranquilidad de quien deja su pasado tormentoso atrás no nos libramos de los problemas sino que estos cambian de cara. Vía hi5 o Facebook todavía me llegan insultos o amenazas de personas que no resisten que una travesti les diga no. Un@ los puede reconocer fácilmente y no involucrarse con ellos ni por el chat. Pero viendo la lista de "amistades" en sus perfiles se puede notar que a much@s de nosotr@s no les importa que un tipo así les contacte, o quizá les encante las emociones extremas.

Una termina odiando tener la razón cuando lee en los periódicos sobre las víctimas de la violencia y la frustración de estos tipos. A veces en los titulares salen la foto y los datos de los victimarios y digo "¡Por Dios! ¡¡¿Cómo es que no se dieron cuenta si se les nota lo enfermo hasta en la cara?!!". Pero vaya una a saber que pasaba por la cabeza de la víctima: o bien son gentita con harta calle o "cancha" que terminó creyéndose invulnerable, o se trata de personas que han vivido toda su vida en el rechazo o el desamor y se aferraron al primer (y último) condenado que les ofreció una noche de pasión.

19 de abril de 2009

TECHY

Hace casi tres meses en la ciudad de Tarapoto una horda de energúmenos dio una salvaje paliza a una travesti y su cliente que estaban practicando la prostitución callejera en la modalidad del "pelaplátanos". Tercero Tananta Pizango "Techy" fue rapada, golpeada y paseada por las calles por los miembros de la junta vecinal de la localidad:



El escándalo suscitó una ola de solidaridad única. Mil y un organizaciones GLBT del Perú y del extranjero se pronunciaron (deporte favorito -y único- de la mayoría de estas ONG) por que se haga justicia a la compañera agredida. Poco faltó para que se armaran marchas o plantones de protesta. La abogada y activista del movimiento lesbico-gay-trans peruano Susel Paredes informó que la Fiscalia Mixta de Tarapoto formalizo la Denuncia Penal contra los agresores Huxton Valdivia Barrera, Carlos Arce Ríos y Edinson Dávila.

La pregunta del millón es si realmente se estará haciendo "justicia" o no. Ello implica que ambos lados del problema tomen conciencia de su cuota de responsabilidad. Los vigilantes la deben tener clara pues están siendo encauzados por ello. Pero ¿la parte de Techy?

Si bien es injustificable el salvajismo de esa "justicia" callejera, no menos lo es la práctica de Techy. Eso de hacer faena en la vía pública es degradante no solo para el vecindario sino para la propia víctima y cualquiera con un mínimo de autorespeto.

Pero no olvidemos que la inmensa mayoria de travestis en provincia viven en la marginalidad. En las regiones selváticas aunque es más abierta la cosa, no es menos marginal. Delincuencia, prostitución y otras perlas son parte de la vida de estas personas. Por si fuera poco la ciudad de Tarapoto es uno de los puntos calientes de la prostitución infantil y el trafico sexual en la selva peruana.

¿Cuánta de toda la "solidaridad" estará dirigida a atender esa realidad? Para informarme he tenido que revisar las noticias y pronunciamientos de hace más de 2 meses que se basaban únicamente en el reportaje televisivo mostrado arriba. De ahí no hubo cobertura alguna hasta principios de abril con la formalización de la denuncia. Después de eso, nada.

Lo que pude averiguar de otras fuentes es que Techy volvió a las andadas y fue detenida nuevamente -pero sin violencia- en la misma situación. La denuncia al parecer quedó en nada y todo volvió a la "normalidad". Algo consignaron los medios tarapotinos y fue la frase que soltó Techy (muy suelta de huesos dicen) al caer de nuevo: "Que quieren que haga si así es mi vida".

1 de abril de 2009

SOMOS MÁS

Ojo mujer peruana:



Este fenómeno tiene explicaciones diversas. En la nota periodística se habla del punto de vista biológico, el de la estría terminal cerebral. Como dice cachosamente el artículo "los hombres que lo tienen más pequeño se inclinan a ser mujeres y viceversa."

Yo tengo una teoría más sociológica-psicológica que biológica: las transformaciones de los roles de género en favor de la mujer afectan al genero masculino de tal forma que, en el plano sexual, se busca recuperar los espacios perdidos en la suplantación o la simulación de la feminidad, o la sustitución de la propia masculidad. Dicho de otra forma: la mujer esta tan difícil ultimamente que nuestros machitos se ven obligados a buscar satisfacción con otros hombres con suplantaciones o simulaciones del rol sexual de la mujer, o sustituyendo el suyo propio por la llamada "disforia de género". Para mí esto explica el boom de las enclosetadas y los traveros en nuestro medio. Espero explicar esto más profundamente en otra ocasión.

Mi psicoloco alguna vez me dijo que lo mío comenzó con una capitulación de mi identidad masculina frente a la femenina en la pubertad, lo que provocó en mí el "impulso" de sustituir mi genero original. Pero mi teoría va más al hecho que cada vez son más los hombres adultos quienes sienten la necesidad de buscar otras alternativas a la mujer y a su identidad masculina.

Aunque el Perú no es precisamente la meca de los cambios de sexo, aquí también tenemos especialistas, así como un protocolo para el proceso de reasignación. Lo que sigue faltando es más bien un ambiente más abierto y menos "underground" donde l@s "disfóric@s" puedan explorar su opción. Nunca me cansaré en decir que el ambiente GLBT limeño no pasa de ser un gheto autosostenido como tal, que poco o nada hace para lograr la convivencia que tanto reclaman en sus marchitas. ¿Hasta cuando?

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9 de octubre de 2008

LOVE STORY

Atención arriolas! Esta puede ser tu historia:
Francisco Guerra Cruz (41) es un ingeniero químico chiclayano, que llegó hace unos meses a la calurosa capital de Loreto para laborar en la empresa Sedaloreto.
En una salida nocturna un fin de semana, conoció a la bella 'Bellarina'. Salieron unas cuantas veces y una noche la invitó a tomar unos tragos y entre besos y caricias, el ingeniero le confesó su amor a la bella jovencita e incluso le llegó a decir que quería llevársela a vivir con él a su natal Chiclayo.
Así, caricias van y caricias vienen, el joven invitó a 'Bellarina' a pasar la noche juntos en un hotel.
Según versiones del administrador del local, la pareja lucía muy enamorada. "Parecían recién casados", expresó.
Al quedarse a solas, 'Bellarina' decidió confesarle que 'ella' era en realidad 'él', y fue así como le susurró en el oído a Francisco: "soy gay. Discúlpame, mi amor".
El novio se enfureció de tal manera que comenzó a gritar como un loco, rompió una ventana del hotel y golpeó brutalmente a su 'novia', agarrándola a patadas y puñetazos.
Efectivos del Serenazgo, alertados por el administrador del hostal, intervinieron para calmar al enloquecido amante. La 'pareja' dispareja fue trasladada, poco después, a una comisaría cercana para rendir su manifestación sobre este caso peculiar.


Moraleja for everyone: La arrechura CIEGA.

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