14 de agosto de 2009

¿SOMOS MUJERES LAS TRANS?

Diferencias entre ser mujer y ser travesti, por MAITENA
La verdad de la milanesa es que por más que nos sintamos como tales, las trans (transformistas, travestis, transgenero, transexuales) no podemos ser mujeres. De más está decir que ser mujer es algo más que parecer físicamente una. No es sólo cosa de cromosomas y hormonas, ni tampoco cuestión de sentimientos. Mucho menos es cosa de tener o no tener tetas o pene. Ser mujer es muchísimo más que todo eso.

Todas de principio aspiramos a ser mujeres pero nuestra propia masculinidad original nos engaña. En la (hetero)normatividad imperante lo femenino esta definido en función a lo masculino. Cuando pensamos que ser sexys o tener una bella anatomía femenina es ser mujer lo que estamos haciendo es pensar como hombres.

Lo más aberrante del caso es que alimentamos al mismo machismo que nos discrimina y violenta cuando aceptamos ser consideradas mujeres por corresponder con el deseo masculino. 'Linda BB' si les complaces en todo. 'Botadas' si ponemos peros o nos hacemos las difíciles. 'Cabro feo', 'rosquete' o 'sidoso maricon', cuando les dices que NO.

¿Si no somos hombres ni somos mujeres, entonces qué somos? De nuevo caemos en el esquematismo identitario que limita espacios a fuerza de controlarlos. Lo masculino y lo femenino no se limitan al ser hombres o ser mujeres respectivamente. Son lugares con sus características propias pero que en su vastedad se intersectan a menudo (¿quién dice que ser sensible es cosa de mujeres o que la valentía es solo de hombres?).

No pudiendo migrar de espacio sin embargo podemos movernos dentro de su inmensidad para hacernos personas, que es de lo que se trata la vida. Las trans en nuestra libertad nos construimos en la femenidad que todo hombre puede abarcar desde su condición original. La nuestra es una diversidad tan humana como la de un hombre o mujer "común y corriente".

Más que necesitar afirmarnos con cambios de apariencia o amaneramientos, lo que nos hará libres es estar segur@s de lo que somos sabiendo donde estamos. Eso, para mí, es ser trans.

Comic de Maitena, cortesía de Yimi.

30 de junio de 2009

Contramarchas del Orgullo


Hace unos días se celebró en Lima la denominada 8va Marcha del Orgullo GLBT (o Gay a secas) que contó con menos asistencia y menos impacto social-mediático que la del año pasado. No haré un relato extensivo de lo que vi pues no estuve durante todo el trayecto y, la verdad, me sentía un tanto desanimad@ de ver como insistimos en esquemas anacrónicos de "lucha" que al final resultan contraproducentes.

Afiche 8ª Marcha del Orgullo GLBT - Lima La edición de este año pretendió insertarse en el contexto nacional de crisis política por los sucesos sangrientos en Bagua. Aunque es legítima (y necesaria) nuestra participación en la política, el gesto solidario de la marcha se ubicó hacia uno de los extremos del presente conflicto. No pocos se dieron cuenta que esto ya era una politización que convertía al movimiento GLBT en instrumento bajo la apariencia de actor. No solamente cabría preguntarse "¿para qué más conflictividad social?" sino "¿para quién?".

La nota política costó al movimiento la participación de algunas discotecas de ambiente que ponían los carros más alegres y coloridos. Para mí era una resta que sumaba pues el exceso de jolgorio y desenfado quitaba seriedad al conjunto de intenciones. Pero igual hubo mucho de carnaval profano salpicado de una que otra expresión "artística" que fácilmente hubiera ahogado a los demás gestos sociales y políticos de no ser por detalles positivos como la mayor participación de estudiantes universitarios (no necesariamente homosexuales ni gay) y de un colectivo de lesbianas claramente (escandalosamente diría yo) mejor organizado y con ideas mucho más claras que todo el resto de los grupos participantes.

A todo esto ¿en que quedamos la parte T de la marcha GLBT? Nuestra idea de comunidad y capacidad de organización están en el extremo opuesto al de los grupos L antes mencionados. Pareciera que nuestra mayor aportación son sólo las plumas, tacones, siliconas y lentejuelas. Incluso nuestra propuesta más seria en cuanto a notoriedad no es algo que merezca resaltarse con mucho orgullo que digamos:

Chicas TRANX PERU
No lo digo por las chicas travestis y transexuales sino porque se trata de una delegación auspiciada por un grupo de "admiradores", Tranx Perú, que no tienen mayor compromiso con la causa de las diversidades sexuales que el estar pendientes -de lejitos nomás- de las travesuras de sus "nenas" trans. Morbo disfrazado de solidaridad.

En suma, la Marcha del Orgullo en Lima tuvo menos brillo que la de años anteriores. Para mí señal clara de que, más que dejar el modelo (importado) de tomar las calles, hay que dirigir las miradas hacia dentro. No es secreto para nadie que no existe "comunidad GLBT" y que incluso dentro de cada grupo identitario existen diversidades difíciles de conciliar. Además se ha venido haciendo hincapié en el problema de la homofobia y la violencia que, a la luz de ciertos acontecimientos lamentables, nos afectaría más interiormente. Esto lo digo también a propósito de la lamentable muerte de la cantante folclórica Alicia Delgado que involucra una cuestión de identidad sexual mal comprendida pero que podría decirnos mucho de como nosotro@s mism@s alimentamos nuestros problemas. Va para la próxima.

17 de mayo de 2009

La homofobia: comprender antes de condenar


La definición de homofobia incluye muchos fenómenos de disímil naturaleza que hace difícil un abordaje objetivo del "problema en general". Pongo esta frase entre comillas porque muchos de los problemas incluídos en el problemón deberían tratarse por separado. No es lo mismo un prejuicio que un odio o una discriminación. Que un grupo de vecinos no quiera travestis en su calle por los escándalos que arman no tiene la misma gravedad que las golpizas que propinan ciertos energúmenos a un gay por el solo hecho de serlo.

A mi me parece que la causa contra la homofobia esconde algo de cínismo. Dentro del propio ambiente se respira mucho mucho racismo, prejuicio y discriminación. No en todas las discotecas gay permiten el ingreso a travestis. El choleo es moneda corriente. Si como traca aceptas fácilmente un encuentro entonces eres una nena o una lady; pero si te "haces la dificil" eres un "cabro feo". ¿Seré homofóbica porque no me gustan para nada los "traveros" o los autodefinidos como "bisex discretos"? ¿Es también homofobia querer "varoniles" y detestar a la "locas"? En las únicas ocasiones en que puede verse a gays, trans o lesbianas juntos es en las marchas o en los días del Orgullo Gay. Olvídense de encontrar tal "confraternidad" en una discoteca.

La condena de la homofobia y la pretensión de que se la declare como enfermedad solo pueden llevar a una cosa: la inversión de papeles. ¿Qué paso con el ideal de la convivencia? Es como si quisieran que renunciáramos a todo esfuerzo de ganar el respeto por la ilusión de que la ley hará el trabajo por nosotr@s acabando con cualquier rastro de animadversión.

Amig@s: no debemos aspirar a conquistar derechos cuando tenemos tareas pendientes dentro de casa. Mi solidaridad con las víctimas del odio, prejuicio o discriminación, sean gays o no.

10 de mayo de 2009

Mi madre, la madre de un travesti

¿Qué haría yo sin mi mamá? Pensé que le había dado el golpe de su vida cuando descubrió mi homosexualidad por culpa de un maricón que prefirió tirarme dedo para salvarse del escarnio. Me gritó mucho pero no me negó, ni me recriminó (mucho). Pasados algunos meses todo volvió a la normalidad pues le hube convencido que lo mío no iba a significar echar a perder mi vida pues iba a seguir una profesión y hacerme de una carrera.

Pensé que se me había quitado un peso de encima pero no fue así pues yo sol@ me metí en líos. Ya saben como es un@ cuando comienza. Afortunadamente he tenido mucha suerte y no sufrí cosas peores. Pero en ese transcurso por las ansias de diversión fui bajando la guardia llegando a involucrarme en muchas cosas. Apenas podía ocultarlo en mi casa, pero me las ingeniaba para salir vestida con algún "amigo" sin que mi mamá (y los vecinos) se dieran cuenta.

Una noche de esas me descubrió. Desde lo alto de las escaleras me vió como salía "solapa" hecha toda una lady. Apenas gritó mi nombre quedamos amb@s mirándonos estupefact@s por algunos interminables segundos. Después vinieron las preguntas de rigor ("¿qué haces vestido de mujer?", "¿qué has estado haciendo?", etc) y se inició la discusión. Le tuve que confesar a mi madre que me travestía desde hace unos años y que salía así con ciertos amigos.

Sin embargo esta segunda revelación no fue tan "traumática" como la primera. Discutimos pero descubriendo esa noche que mi mamá siempre "sospechó" de lo que finalmente terminó enterándose, tanto mi homosexualidad como mi travestismo. Naturalmente se sintió decepcionada (así me lo hizo saber) pero sin llegar a creer en ningún momento que había caído en lo más bajo. La bastó con que le asegurara que jamás me dediqué ni que me dedicaría al puterío

Pero nunca le llegué a contar sobre los problemas y sufrimientos que tuve que experimentar en el camino y de lo cerca que estuve de vender o regalar mi cuerpo. Yo creo que igual lo sospechaba. Muchas veces me vió con los animos por los suelos, con algunos moretones en la piel o como mandaba a la basura algunas prendas estropeadas o rotas.

Una vez me vió regresar a casa con los pies descalzos y con algunos rasguños en las piernas: no me hizo una sola pregunta. Había perdido mis zapatillas por zafarme de un tipejo. No era la primera (ni la última) vez que me sucedía eso pero de alguna forma ella lo sabía y yo lo sentía así. Al parecer el conflicto entre sus temores y la seguridad que tenía en mí se resolvía con el silencio. Si alguna certeza yo le daba es que yo era de aprender lecciones aunque me tomara tiempo.

Efectivamente deje todas esas cosas atrás. No más juergas, alborotos, ni encuentros con desconocidos. Actualmente converso con mi mamá una que otra aventurilla inocente como un paseo con mis amigos o alguna historia de ambiente como para recordarle que en los noticieros y periodicos o no se dice toda la verdad o hablan puras pavadas.

¿Qué hubiera sido si jamás me hubiera descubierto? Tarde o temprano lo haría pero creo que de haber pasado más tiempo yo no habría tenido ningún interés en cambiar. Seguramente no me hubiera interesado en estudiar ni en cuidarme más. Quizá no estaría aquí contando estas cosas.

Gracias por la vida, MAMÁ!